Historia de los distritos de Valencia
Recorre la historia de los 19 distritos de Valencia: de la Valentia romana a los pueblos de huerta, barrios marítimos y ensanches modernos que han dado forma a la ciudad actual y su identidad única.
VALENCIA TEMATICA
David Juan López Ortega
12/19/202530 min read

Historia de los distritos de Valencia
Valencia es una ciudad con una compleja evolución urbanística cuya organización territorial actual es fruto de siglos de crecimiento y reformas administrativas. En la actualidad, la ciudad se divide en 19 distritos (agrupando un total de 87 barrios y pedanías).
Esta división refleja la expansión de Valencia más allá de su núcleo histórico: incluye desde el casco antiguo medieval hasta antiguos pueblos independientes que fueron incorporados al municipio en los siglos XIX y XX.
A continuación, se presenta la historia de cada distrito de Valencia –sus orígenes, evolución histórica, hitos y transformaciones urbanas–, comprendiendo tanto los barrios céntricos como los Poblados Marítimos y los Pueblos periféricos del Norte, Oeste y Sur.
Ciutat Vella
Vista panorámica del distrito de Ciutat Vella, el centro histórico de Valencia.
Ciutat Vella es el distrito más antiguo de Valencia, correspondiente al recinto histórico de la ciudad. En este lugar se estableció la colonia romana Valentia Edetanorum en el siglo II a. C., según narra Tito Livio, por orden del cónsul Décimo Junio Bruto Galaico.
Durante la época andalusí, la medina de Balansiya ocupaba esta misma área, mientras arrabales como el del Carme (El Carmen) crecían extramuros de la muralla musulmana del siglo XI. Tras la conquista cristiana de 1238 por el rey Jaume I, se erigió una nueva muralla cristiana en 1356 (bajo Pedro IV el Ceremonioso) que amplió el perímetro urbano e integró esos antiguos arrabales exteriores –La Xerea, El Mercat, Sant Francesc, El Pilar (Velluters) y las afueras del Carme– dentro de la ciudad.
De aquella fortificación medieval aún subsisten las emblemáticas Torres de Serranos y Torres de Quart, antiguas puertas de la ciudad.
En la Baja Edad Media, Ciutat Vella fue el corazón comercial y artesanal de Valencia. Destacó la industria de la seda en el barrio de Velluters, lo que llevó a la construcción, en el siglo XV, de la monumental Lonja de la Seda (1483–1498), símbolo de la prosperidad mercantil de la ciudad. Palacios nobiliarios e iglesias mayores se levantaron en esta zona, testimoniando la importancia política y económica del centro histórico.
Ya en el siglo XIX, con la modernización, se derribaron las murallas (1865) y el casco antiguo comenzó a transformarse: se abrieron nuevas calles sobre el antiguo perímetro amurallado (hoy vías como Guillem de Castro o Colón) y se mejoraron las condiciones higiénicas de una ciudad que había permanecido apiñada intramuros durante siglos.
En el siglo XX, Ciutat Vella sufrió un paulatino declive demográfico y de conservación: muchas familias se trasladaron a ensanches modernos y el centro histórico se degradó, perdiendo más de la mitad de su población entre 1970 y 1990. Sin embargo, a partir de finales de los años 1990 y 2000 se emprendieron planes de rehabilitación (Plan RIVA, planes PEPRI) para revitalizar viviendas, monumentos y espacios públicos.
Gracias a estas iniciativas y al auge del turismo cultural en el casco antiguo, Ciutat Vella ha experimentado cierta recuperación económica y demográfica en el siglo XXI. El distrito comprende seis barrios (La Seu, La Xerea, El Carme, El Pilar, El Mercat y Sant Francesc) y sigue siendo la zona más emblemática de Valencia, donde conviven monumentos históricos –como la Catedral, el Mercado Central o el Ayuntamiento– con la vida cultural y comercial de una ciudad moderna.
Eixample (Ensanche)
La Gran Vía Marqués del Turia en el Ensanche de Valencia, amplia avenida arbolada trazada a finales del siglo XIX.
El Eixample (Ensanche) es el distrito de la primera gran expansión moderna de Valencia. A mediados del siglo XIX, la ciudad aún se limitaba al perímetro intramuros y algunos arrabales, pero su población crecía rápidamente (alcanzando unos 100.000 habitantes hacia 1850).
Este aumento, junto con el desplazamiento de actividades hacia las afueras (por ejemplo, la inauguración de la Estación del Norte en 1852 al sur de la ciudad), hizo evidente la necesidad de extender el casco urbano. El primer plan de ensanche se redactó en 1858, y aunque no se ejecutó entonces, sentó las bases para ampliar la ciudad más allá de las murallas. En 1865 se decretó el derribo de las murallas medievales, abriendo físicamente Valencia a su ensanche.
Tras varias vicisitudes políticas (la inestabilidad de 1868 paralizó temporalmente los proyectos), la planificación definitiva llegó en 1887 con el proyecto de ensanche formulado por los ingenieros José Calvo, Joaquín María Arnau y Luis Ferreres.
Para entonces, Valencia ya había anexionado en 1877 el municipio de Ruzafa, que era una población contigua al sur de la ciudad y cuyo término quedó incluido en el nuevo Ensanche. Cabe destacar que Ruzafa (o Russafa) era una antigua villa –de origen islámico– que nada tenía que ver con la retícula del ensanche, por lo que el plan urbano hubo de adaptarse alrededor de su trama preexistente.
El Ensanche se diseñó con manzanas cuadradas y calles anchas en cuadrícula, siguiendo modelos de urbanismo moderno de la época (inspirado en parte en el Eixample de Barcelona).
Ya a inicios del siglo XX, el Ensanche se consolidó como un barrio residencial acomodado de Valencia. Se urbanizaron elegantes avenidas arboladas como la Gran Vía Marqués del Turia y la calle Colón, y proliferaron edificios de estilo modernista y ecléctico, proyectados por arquitectos valencianos prominentes entre 1900 y 1920 (Casas Ferrer, Ortega, Palacio de la Condesa de Buñol, etc.).
El Ensanche mantuvo su carácter burgués y comercial a lo largo del siglo XX, adaptando los bajos de muchos edificios a usos comerciales y de servicios sin perder su trazado original. En este distrito se encuentran también hitos como el Mercado de Colón (1916), joya de la arquitectura modernista.
Actualmente, el distrito Eixample comprende tres barrios –Ruzafa, El Pla del Remei y Gran Vía– y sigue siendo una zona cosmopolita que combina la tradición arquitectónica con la actividad económica y cultural en el centro de la ciudad.
Extramurs
Extramurs (literalmente “fuera muros”) designa el distrito que se extiende por el entorno inmediato al casco antiguo, ocupando las zonas que históricamente quedaban extramuros de la Valencia medieval. En la Valencia foral, más allá de las murallas cristianas del siglo XIV, surgieron arrabales y caminos suburbanos; de ahí que, al derribar las murallas en 1865, esta área periférica se incorporase plenamente al tejido urbano.
Extramurs limita con Ciutat Vella por el este (marcado aproximadamente por el trazado de la antigua muralla) y se prolonga hacia el oeste hasta los antiguos términos rurales.
Durante siglos, en esta franja exterior se ubicaron huertos y conventos. Por ejemplo, el Monasterio de San Vicente de la Roqueta (fundado en época visigoda y reconstruido tras la conquista) se hallaba fuera de las murallas, dando nombre al barrio de La Roqueta. También aquí se instaló, a finales del siglo XVIII, el Jardín Botánico de la Universidad de Valencia (en el barrio de El Botànic).
Tras la expansión del siglo XIX, Extramurs se urbanizó con ensanches de edificios residenciales populares, abriendo calles sobre antiguos caminos como el de Arrancapins (nombre de un barrio). Para 1850–1900, este distrito ya contaba con infraestructuras importantes en sus límites, como la nueva estación de ferrocarril al sur (Estació del Nord, inaugurada en 1852, en el límite con Ruzafa) y ensanches obreros al oeste.
En el siglo XX, Extramurs terminó de consolidarse como zona urbana de clase media trabajadora, con viviendas y comercios de barrio. Sus cuatro barrios actuales –Botànic, La Roqueta, La Petxina y Arrancapins– mantienen un trazado regular de calles y plazas surgidas tras la demolición de las murallas.
Aunque carece de grandes monumentos (al haberse desarrollado sobre todo como ensanche), Extramurs alberga equipamientos relevantes como el Jardín Botánico histórico y el Museo Valenciano de Etnología (ubicado en el antiguo complejo de La Beneficencia, cerca de Petxina). En suma, el distrito debe su nombre y origen a las zonas extra muros de la Valencia histórica, transformadas hoy en un entorno plenamente urbano que hace de transición entre el centro histórico y los barrios más modernos de la periferia.
Campanar
Campanar fue históricamente un pueblo independiente, incorporado a Valencia a finales del siglo XIX. Su origen se remonta a un conjunto de alquerías islámicas dispersas por la huerta al noroeste de la ciudad, entre las acequias de Rascanya y Mestalla.
Tras la conquista cristiana, en 1242 el rey Jaume I donó esas tierras (mencionadas como campanar o campanario) a Gaspar Despallargues, iniciándose la formación de un pequeño núcleo de población. El topónimo Campanar aparece ya en el Llibre del Repartiment y pudo derivar, según teorías populares, de anar al camp (“ir al campo”) o de la palabra campanario –aunque no hay certeza de la existencia de una torre en sus inicios–.
Con el tiempo, Campanar consolidó un caserío en torno a una plaza e iglesia (la actual Iglesia de Nuestra Señora de la Misericordia, cuya imagen mariana, según la tradición, apareció en 1596, tras lo cual se erigió un campanario conmemorativo).
Hasta el siglo XIX Campanar creció lentamente como un pueblo de huerta, dependiente en lo civil de Valencia pero con cierta vida propia. En 1837, gracias a la presión de sus vecinos y al aumento de población (que ya superaba los 1.000 habitantes), Campanar obtuvo ayuntamiento propio, constituyéndose en municipio independiente.
Sin embargo, su autonomía duró pocas décadas: en 1897, cuando contaba unos 2.150 habitantes, el municipio de Campanar fue definitivamente anexionado a la ciudad de Valencia. Tras la anexión, la trama urbana de Valencia comenzó a englobar los campos de Campanar, sobre todo a finales del siglo XX, con nuevos barrios como Sant Pau o Tendetes construidos en su término.
Aun así, el antiguo centro histórico de Campanar se ha conservado en buena medida: la plaza de la Iglesia, sus calles estrechas adyacentes y casas bajas recuerdan el pasado rural del barrio. Hoy Campanar es un distrito más de la ciudad (barrios: Campanar, Les Tendetes, El Calvari y Sant Pau), pero mantiene su identidad histórica de antiguo pueblo integrado en la metrópoli.
La Saïdia (Zaidía)
La Saïdia –conocida tradicionalmente como la Zaidía– debe su nombre al desaparecido Real Monasterio de Santa María de Gratia Dei, un convento cisterciense fundado en 1268 sobre un antiguo palacio andalusí.
Dicho palacio perteneció al sayyid Abú Zayd, último gobernador musulmán de Valencia, quien tenía en esta zona (entonces extramuros, al otro lado del río Turia) una lujosa almunia o residencia campestre. Tras la conquista cristiana, la tercera esposa de Jaume I, Teresa Gil de Vidaure, impulsó la fundación del convento sobre los restos del palacio en el siglo XIII, y el paraje empezó a conocerse como la Zaidía (castellanización de La Saïdia, derivado a su vez del árabe al-Sayyid, “el señor”).
Durante la época medieval, esta área quedaba a medio camino entre las alquerías de la huerta norte y la ciudad, con caminos que conducían hacia Sagunto y otros puntos. En el siglo XV se fundó aquí también el Convento de la Trinidad (en el barrio de Trinitat), que aún se conserva y fue impulsado por la reina María de Castilla.
La presencia de conventos, huertas y acequias (como la acequia de Mestalla, que atraviesa la zona) caracterizó La Saïdia durante siglos. Ya en el siglo XIX, con la expansión de Valencia más allá del viejo cauce del Turia, la Zaidía comenzó a urbanizarse: se trazó el Camino Nuevo de Tránsitos (actual avenida de Constitución) y se levantaron algunas industrias y fábricas en el entorno.
Un vestigio notable es el Arco de la Torreta de Tendetes, una antigua portada de huerto del siglo XVIII que marcaba uno de los accesos al barrio y aún se conserva integrado en el entorno urbano.
En el siglo XX, La Saïdia se densificó como barrio popular, con la construcción de fincas de viviendas en Marxalenes, Tormos, etc., especialmente durante los años 1960–70. Actualmente, La Saïdia (distrito oficial número 5) comprende cinco barrios –Marxalenes, Morvedre, Trinitat, Tormos y Sant Antoni– y sigue siendo una zona de mezcla entre patrimonio (conventos, jardines históricos como Viveros en su límite) y barriadas tradicionales de Valencia.
El Pla del Real
El Pla del Real (Llano del Real) es un distrito cuyo nombre evoca directamente al desaparecido Palacio del Real, que se alzaba en esta zona hasta el siglo XIX. El Palacio del Real fue originalmente una finca de recreo de época musulmana –una almunia– que, tras la conquista cristiana, pasó a manos de la monarquía.
En tiempos de Pedro el Ceremonioso (siglo XIV) se amplió y convirtió en residencia ocasional de los reyes de la Corona de Aragón en Valencia. Aunque comúnmente se le llamaba “Palacio Real”, en rigor nunca fue residencia permanente de ningún monarca, sino pabellón de estancia temporal.
Este magnífico palacio, con extensos jardines, alojó a reyes de la dinastía de Aragón, y más tarde de las dinastías de Austria y Borbón cuando visitaban la ciudad. Desgraciadamente, el Palacio del Real fue destruido en 1810 durante la Guerra de la Independencia: ante el avance napoleónico, las autoridades locales ordenaron volarlo para evitar que fuera usado militarmente. Sus ruinas quedaron soterradas y solo a finales del siglo XX excavaciones arqueológicas han sacado a la luz algunos restos.
Del legado de aquel palacio subsisten la toponimia y espacios urbanos: el Puente del Real (que conectaba la ciudad amurallada con el palacio, atravesando el río Turia) y la explanada conocida como Llano del Real –actual plaza donde termina el puente–. Sobre parte de los antiguos jardines reales se encuentran hoy los Jardines del Real o Viveros, parque público emblemático que ocupa una fracción de lo que fueron los históricos jardines.
El Pla del Real, como distrito, comenzó a urbanizarse en el último tercio del siglo XIX y principios del XX, con la construcción de elegantes viviendas y villas en torno al Paseo de la Alameda y la zona de Exposició.
Precisamente, en 1909 Valencia acogió aquí la Exposición Regional Valenciana, para la cual se construyeron edificios como el Palacio de la Exposición (todavía en pie) y otros pabellones en los alrededores del actual barrio de Exposició. Este evento marcó el desarrollo urbano de la zona y dio nombre al barrio.
En décadas posteriores, el Pla del Real siguió consolidándose con hitos como el Estadio de Mestalla (inaugurado en 1923, en el barrio de Mestalla) y la instalación de la Ciudad Universitaria de Valencia en los años 1940–50 (barrio de Ciutat Universitària, donde se ubican facultades y escuelas de la Universitat de València).
Hoy el distrito Pla del Real, contiguo al antiguo cauce ajardinado del Turia, es una zona de carácter residencial y cultural de alto valor, donde conviven grandes espacios verdes (Viveros, Tramo II del río) con instituciones como el campus universitario y museos (p. ej. el Museo de Bellas Artes, aunque este técnicamente se sitúa en el límite con Ciutat Vella).
L'Olivereta
L'Olivereta es un distrito al suroeste de la ciudad cuyo nombre, según la tradición, proviene de un antiguo caserío o huerto de olivos que existió en la zona siglos atrás. No se tiene certeza absoluta del origen del topónimo, pero todo indica que antiguamente había un olivar notable en estas tierras de huerta, y de ahí el nombre de Olivereta (“pequeña oliva” u “olivar”).
Hasta mediados del siglo XX, L'Olivereta formaba parte de la periferia rural valenciana, compuesta de campos de cultivo regados por acequias menores, entre ellos la acequia de Favara que cruza parte del distrito.
Tras la posguerra, especialmente en las décadas de 1950–1970, L'Olivereta experimentó una intensa urbanización. Los huertos fueron dando paso a barrios obreros y de clase media, debido a la expansión de la ciudad hacia las afueras occidentales y la llegada de población migrante.
Surgieron así barrios como Nou Moles, Tres Forques o La Fontsanta, con trazados de manzanas sencillas y edificaciones de varias plantas que fueron colmatando el territorio. Uno de los hitos de transformación fue la construcción, en el límite con Mislata, del gran complejo sanitario del Hospital General (inaugurado en 1962), que impulsó el crecimiento del barrio de La Llum.
En términos administrativos, L'Olivereta siempre fue parte del municipio de Valencia (no era un pueblo independiente), pero su consolidación como distrito urbano es reciente, a medida que desapareció la huerta.
En la actualidad, L'Olivereta limita con los municipios vecinos de Mislata y Xirivella, marcando el borde oeste de la ciudad. Es un distrito eminentemente residencial, que combina zonas de bloques de viviendas de mediados del siglo XX con equipamientos modernos.
A pesar de su nombre evocador de un pasado agrícola, hoy L'Olivereta es una zona totalmente integrada en la trama metropolitana de Valencia, con cinco barrios oficiales: Nou Moles, Soternes, Tres Forques, La Fontsanta y La Llum.
Patraix
Patraix tiene una identidad histórica arraigada, pues fue originalmente un pueblo antiguo con orígenes que se remontan a época romana. En su territorio se han hallado lápidas romanas, evidencia de asentamientos anteriores.
Más tarde, en época andalusí (siglos VIII–XIII), existió aquí una alquería mencionada en documentos medievales como Petrahe o Petrair. Tras la conquista de Valencia, el rey Jaume I otorgó la alquería de Patraix a su escribano, y posteriormente pasó a manos de diversas familias nobles. Durante el Antiguo Régimen, Patraix fue un señorío que acabó en manos de los barones de Cruïlles (título luego conocido como barones de Patraix).
En el reinado de Carlos III (s. XVIII), el término municipal de Valencia se dividió en cuatro quarters o demarcaciones, cada uno con alcalde pedáneo, y Patraix fue cabecera de uno de esos cuartos. Por entonces era un caserío pequeño: en 1849, el geógrafo Pascual Madoz describía Patraix como un “lugar con ayuntamiento... 61 casas... 476 almas” dedicado principalmente a la agricultura.
A mediados del siglo XIX, con el derribo de murallas (1865) y los planes de ensanche, la absorción de pueblos colindantes se aceleró. Patraix fue anexionado en 1870, siendo de los primeros municipios independientes en integrarse en la ciudad de Valencia. Desde entonces, Patraix dejó de tener ayuntamiento propio y se convirtió en un barrio más de la capital.
Tras su anexión, Patraix conservó durante un tiempo su carácter semirrural, pero pronto comenzó a urbanizarse. A inicios del siglo XX contaba con instalaciones industriales (por ejemplo, fábricas en la zona de Safranar) y, posteriormente, con promociones de vivienda económica durante el desarrollismo franquista, lo que multiplicó su población.
Hoy día, el distrito de Patraix abarca cinco barrios (Patraix, Sant Isidre, Vara de Quart, Safranar y Favara). En su núcleo histórico, alrededor de la Plaza de Patraix, aún se aprecia el trazado de pueblo con la iglesia de San Nicolás de Bari (antigua parroquia rural) y viviendas bajas tradicionales.
Al mismo tiempo, Patraix alberga áreas modernas, incluyendo polígonos industriales reurbanizados en Vara de Quart y complejos de viviendas contemporáneos. La evolución de Patraix ejemplifica la transformación de una alquería medieval en un barrio populoso plenamente integrado en la ciudad.
Jesús
El distrito de Jesús debe su nombre a un antiguo convento franciscano de Jesús que estuvo situado en la zona. En 1428, María de Castilla (esposa de Alfonso el Magnánimo) fundó el Monasterio de Nuestra Señora de Jesús a instancias de Fray Joaquín Rossell, en las afueras meridionales de Valencia.
Este convento, conocido simplemente como “el Convento de Jesús”, fue un importante centro religioso; tras la Desamortización de 1835 fue cerrado, pero su iglesia sobrevivió y es la actual parroquia de Santa María de Jesús, situada cerca de la intersección de la avenida de Pérez Galdós con Camino Real. Alrededor de este convento se formó históricamente una pequeña aldea o arrabal llamado Pueblo de Jesús.
La zona de Jesús, ubicada al sur de la Estación del Norte y extramuros de la antigua Valencia, permaneció semirrural hasta el siglo XX. Por aquí pasaban caminos históricos que salían de la ciudad: uno de ellos era la Creu Coberta (Cruz Cubierta), cruz monumental que marcaba el límite donde los cortejos fúnebres debían cubrir con paño negro el féretro al salir de la jurisdicción urbana.
Este camino de la Creu Coberta dio nombre a un barrio actual. Otro era el Camí Real de Madrid (Camino Real), importante vía que comunicaba Valencia con la Meseta, y cuyo trazado coincide con la actual avenida de San Vicente Mártir (barrio de Camí Real).
En 1877, con la anexión del municipio de Ruzafa, parte de los territorios colindantes (como La Punta o Horno de Alcedo) pasaron a Valencia, consolidando también la integración del entorno de Jesús en la ciudad.
Durante el siglo XX, Jesús se desarrolló urbanísticamente. En los años 1960 se construyeron polígonos de vivienda económica en San Marcelino y La Raïosa para acoger a la creciente población obrera. Más recientemente, en 2010 se inauguró en este distrito la Estación Joaquín Sorolla (estación provisional del AVE), que revitalizó la actividad en parte de La Raiosa.
Actualmente, el distrito Jesús está compuesto por cinco barrios: La Raiosa, L'Hort de Senabre, La Creu Coberta, San Marcelino y Camí Real. Es una zona heterogénea donde coexisten caseríos históricos (en torno a la parroquia de Jesús) con ensanches residenciales de distintas épocas, reflejando su progresiva absorción por la trama urbana de Valencia.
Quatre Carreres
Vista de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Quatre Carreres, un proyecto urbano contemporáneo que transformó la antigua zona de huerta.
El distrito de Quatre Carreres (Cuatro Carreteras) ocupa la franja sureste de Valencia, entre el Ensanche y los poblados del sur. Su nombre proviene de las cuatro vías principales (carreres) que partían desde las afueras de Ruzafa hacia las distintas partidas rurales al sur y este de la ciudad.
Estas cuatro carreteras históricas eran:
la Carrera del Riu (hacia el sur, por Monteolivete, conduciendo al poblado de Nazaret junto a la desembocadura del Turia);
la Carrera d'En Corts (hacia el sureste, pasando por La Punta hasta Pinedo en la Albufera);
la Carrera de Malilla (que llevaba al caserío de Horno de Alcedo);
y la Carrera de San Luis (dirigida al suroeste, hacia la pedanía de Castellar-Oliveral).
En la época preindustrial, todo el territorio de Quatre Carreres era de huerta y marjal, con solo algunas alquerías, barracas dispersas y uno que otro caserío o venta en los cruces de caminos.
Administrativamente, estas partidas estuvieron primero bajo la jurisdicción de Ruzafa: cuando en 1836 se creó el municipio de Ruzafa, les Quatre Carreres quedaron integradas en él. Al disolverse el municipio de Ruzafa e incorporarse a Valencia en 1877, las cuatro carreteras pasaron a formar parte del término municipal de Valencia.
Sin embargo, su urbanización fue muy tardía. Hasta entrado el siglo XX, Quatre Carreres seguía siendo prácticamente periferia agrícola. Fue a partir de los años 1950–1970 cuando comenzaron a desarrollarse barrios en esta zona: Monteolivete y En Corts fueron de los primeros en edificar viviendas, seguidos por Malilla o la Fuente de San Luis (cerca de la vía del tren). La construcción del Hospital La Fe (inaugurado en 1968 en Fuente de San Luis) atrajo población y servicios al área.
El hito transformador más significativo de Quatre Carreres en la era reciente ha sido la creación de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un vasto complejo cultural y científico diseñado por Santiago Calatrava y Félix Candela.
Levantado en los años 1990 y 2000 sobre el antiguo cauce del Turia (en el barrio oficial llamado Ciutat de les Arts i les Ciències), este conjunto de edificios vanguardistas –incluyendo el Hemisfèric, el Museo de Ciencias, el Oceanogràfic y el Palau de les Arts– dio un nuevo carácter a la zona. Donde antes había huerta, ahora se alzan icónicos edificios futuristas rodeados de parques.
Así, Quatre Carreres combina hoy áreas residenciales tradicionales con modernas intervenciones urbanas. El distrito cuenta con siete barrios: Monteolivete, En Corts, Malilla, Fuente de San Luis, Na Rovella, La Punta y la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Poblats Marítims
Poblats Marítims (“Poblados Marítimos”) es el distrito que reúne los antiguos barrios marineros de Valencia, situados junto al mar. Hasta el siglo XIX, estas poblaciones costeras –el Grao, el Cabanyal (también llamado Canyamelar) y la Malva-rosa, principalmente– eran pueblos independientes de la ciudad, con identidad y ayuntamientos propios, dedicados a la pesca y a actividades portuarias.
En 1897 Valencia anexionó estas localidades, integrándolas como un solo distrito marítimo. El Grao (El Grau) había sido tradicionalmente el puerto natural de Valencia, donde desde la Edad Media llegaban los barcos; con el tiempo se consolidó como el barrio del puerto comercial.
Por su parte, el Cabanyal-Canyamelar nació como un barrio de pescadores, conocido por sus típicas casas bajas de fachadas con azulejos, y fue creciendo a lo largo de la playa de las Arenas. La Malva-rosa surgió a finales del XIX como zona de balnearios y villas de recreo junto a la playa, además de barrio obrero.
Un caso singular es el de Natzaret (Nazaret), situado al sur del puerto: su nombre no tiene origen bíblico sino que deriva de un lazareto (en valenciano llatzeret, su pronunciación popular sonaba similar a “Nazaret”) establecido en 1720 para aislar a personas con enfermedades infecciosas. Alrededor de aquel lazareto, trasladado desde Monteolivete, se formó un pequeño poblado de pescadores y trabajadores portuarios que dio lugar al barrio de Nazaret.
A lo largo del siglo XX, los Poblados Marítimos vivieron diversos avatares urbanos. Por un lado, la expansión del Puerto de Valencia ganó terreno al mar y llegó a aislar a algunos barrios (Nazaret quedó separado del resto de la trama urbana por las dársenas portuarias).
Por otro lado, barrios como el Cabanyal sufrieron daños durante la Guerra Civil y luego un prolongado deterioro; no obstante, en las últimas décadas se han protegido sus conjuntos arquitectónicos modernistas y se lucha por su rehabilitación integral.
El distrito Poblats Marítims se compone oficialmente de cinco barrios: El Grao, El Cabanyal-Canyamelar, La Malva-rosa, Beteró (zona interior cercana a Malva-rosa) y Nazaret. Conserva un fuerte sabor popular y marinero, especialmente visible en las fiestas marítimas como la Semana Santa Marinera en el Cabanyal, al tiempo que se adapta con proyectos de regeneración urbana para integrar mejor la fachada marítima con el resto de la ciudad.
Camins al Grau
Camins al Grau (Caminos al Grao) es el distrito situado entre el centro de Valencia y los Poblados Marítimos, cuyo nombre evoca los antiguos caminos que conducían al Grao, es decir, al puerto de la ciudad.
Históricamente, desde Valencia partían varias rutas hacia el mar:
el Camí Vell del Grau (camino viejo del Grao), que discurría aproximadamente donde hoy está la avenida del Puerto;
el Camí Fondo (camino hondo del Grao), que corría algo más al sur (por la actual calle Eduardo Boscá);
y posteriormente se abrió un Camí Nou (camino nuevo) más al norte, cerca del cauce del Turia, para comunicar con el Cabanyal.
Estas vías atravesaban tierras de huerta y marjales, salpicadas de alguna alquería, masía o venta, pero hasta el siglo XX no hubo un tejido urbano consolidado en esta zona.
Con la expansión de la ciudad en el siglo XX, especialmente a partir de los años 1940–1960, el área de Camins al Grau se fue urbanizando. Se construyeron barrios residenciales como Ayora (en torno al bello palacete modernista de Villa Amparo y sus jardines, luego parque de Ayora) y Albors, así como el barrio de La Creu del Grau, cuyo nombre recuerda una cruz de término que antiguamente señalaba el camino al puerto.
En 1957 se inauguró la avenida del Puerto, gran arteria que mejoró la comunicación con el puerto y aceleró la edificación de la zona. El distrito también absorbió instalaciones industriales y ferroviarias históricas, como los terrenos de la antigua estación de Camí Fondo (vía estrecha) reconvertidos con los años en avenidas y edificios.
En las últimas décadas del siglo XX y primeras del XXI, Camins al Grau experimentó modernizaciones significativas: por ejemplo, en el barrio de Penya-Roja (junto al cauce del Turia) se levantaron torres de oficinas y viviendas de alta altura que configuran hoy un skyline moderno en la entrada este de Valencia.
Igualmente, la apertura de centros comerciales y del tramo final ajardinado del antiguo cauce han revalorizado la zona. El distrito Camins al Grau, que limita con el Pla del Real al oeste y con Poblats Marítims al este, consta de cinco barrios: Ayora, Albors, La Creu del Grau, Camí Fondo y Penya-Roja.
En conjunto, refleja la transformación de los viejos caminos al mar en un área urbana dinámica que conecta la ciudad histórica con su fachada marítima.
Algirós
Algirós es un distrito cuyo nombre proviene de la acequia de Algirós, un histórico canal de riego de origen andalusí. El término Algirós deriva del árabe al-Zurūb, que significa “el canal”.
Esta acequia es una derivación de la acequia madre de Mestalla y discurría desde las inmediaciones de los Jardines del Real hacia el este, regando parcelas hasta llegar al poblado del Cabanyal, con un trazado serpenteante a través de la huerta. A lo largo de la historia, también hubo un Camino de Algirós que seguía aproximadamente el curso de dicha acequia, mencionado ya en mapas del siglo XVIII (como el plano del Padre Tosca) como camí Nou por ser más moderno que los viejos caminos del Grao.
A diferencia de otros distritos, Algirós no surgió de un núcleo de población histórico (no fue un pueblo independiente) sino que era simplemente parte de la huerta oriental de Valencia.
Durante el siglo XX, la expansión urbana de Valencia cubrió progresivamente estos terrenos agrícolas, dando lugar a nuevos barrios. En los años 1960 se levantaron muchas edificaciones en zonas como Ciutat Jardí y L’Amistat, con bloques de viviendas para clases medias y estudiantes (por la cercanía del campus universitario). También se urbanizó el barrio de La Carrasca, adyacente a los campus universitarios y conocido por su vida estudiantil.
Hoy Algirós es un distrito plenamente urbano que limita al norte con Alboraya y Benimaclet, al este con los Poblados Marítimos, y al sur con Camins al Grau. Sus cinco barrios –L’Illa Perduda, Ciutat Jardí, L’Amistat, La Vega Baixa y La Carrasca– conservan en algunos trazados la memoria de la antigua acequia y caminos, pero mayormente presentan alineaciones rectilíneas fruto de planes urbanísticos del siglo XX.
Es una zona de marcada vida juvenil dada la presencia de residencias de estudiantes, locales de ocio y su cercanía a las facultades. No obstante, entre sus calles aún pueden encontrarse retazos históricos, como algún tramo de acequia al aire libre o nombres de vías que recuerdan su pasado de huerta (por ejemplo, la calle Serpis, nombre de otra acequia).
Benimaclet
Benimaclet es un ejemplo típico de antiguo pueblo de la huerta incorporado a la ciudad. Sus orígenes se remontan a una alquería andalusí llamada Beni Mahlat (del árabe banī Maḫlad, “hijos de Majlad”), la cual fue mencionada entre las donaciones del Llibre del Repartiment tras la conquista cristiana.
Jaume I conquistó este enclave en 1238 y lo entregó en el siglo XIII a los hermanos Gimeno y García Pérez de Pina. Durante la Baja Edad Media, Benimaclet permaneció como un caserío agrícola modesto: en 1409 pasó a ser un señorío eclesiástico (perteneciente al cabildo de la catedral de Valencia) formado por apenas seis manzanas de casas.
De hecho, la cartografía histórica muestra que hasta principios del siglo XIX el núcleo de Benimaclet era poco más que un pequeño grupo de casas alrededor de su iglesia, habiendo cambiado muy poco desde el siglo XV.
Administrativamente, Benimaclet estuvo bajo Valencia hasta mediados del siglo XVIII. En 1764 los vecinos lograron cierta autonomía constituyendo ayuntamiento propio (pueblo independiente). Mantuvo su independencia municipal durante más de un siglo, aunque su población era reducida.
Finalmente, en 1882 Benimaclet perdió su independencia al ser anexionado a Valencia (pasó a ser pedanía de la capital). Aun así, siguió manteniendo su personalidad de poble a las afueras: de hecho, continuó teniendo alcalde pedáneo hasta 1972, año en que fue plenamente integrado como barrio urbano de Valencia.
El crecimiento urbano en Benimaclet se aceleró a partir de mediados del siglo XX. Tras la Guerra Civil, especialmente en los años 1950–60, se urbanizaron muchos de sus campos circundantes mediante cooperativas de viviendas y promociones privadas –un proceso peculiar conocido como el “ensanche cooperativo” de Benimaclet–.
Esto dio lugar a nuevos bloques de viviendas que rodearon el antiguo núcleo, creando un contraste entre el casco viejo (calles estrechas de trazado irregular, casas bajas tradicionales) y las áreas nuevas (edificios de varias plantas, trazado ortogonal).
Hoy Benimaclet es un distrito singular porque aún conserva espíritu de pueblo: en sus calles se ven rótulos cerámicos que rezan “Poble de Benimaclet” y se celebran fiestas populares arraigadas. El distrito oficialmente se divide en dos barrios: Benimaclet (el núcleo original) y Camí de Vera (zona de expansión hacia la Universidad Politécnica), y se ha convertido en una zona muy valorada por su ambiente bohemio, estudiantil y vecinal dentro de la gran ciudad.
Rascanya
Rascanya (oficialmente en valenciano Rascanya) es un distrito cuyo nombre proviene de una antigua alquería andalusí llamada precisamente Rascanya.
Según consta en el Llibre del Repartiment, el 4 de agosto de 1237 –antes de la caída de la ciudad de Valencia– el rey Jaume I otorgó la alquería de Rascanya al caballero Guillem d’Aguiló, junto con sus hornos y molinos. Esta donación está registrada escuetamente por los notarios reales y representa el acta fundacional cristiana del lugar.
La alquería de Rascanya dio nombre también a la acequia de Rascanya, uno de los principales canales de riego al norte de la ciudad, y constituyó el núcleo original a partir del cual se conformó el pueblo de Orriols y, por extensión, todo el distrito.
Tras la conquista, Rascanya quedó como partida rural de Valencia. No llegó a ser un municipio independiente (como sí lo fueron pueblos vecinos), sino que su territorio permaneció administrado por Valencia o por instituciones señoriales.
Durante siglos, Orriols fue un caserío agrario regado por la acequia de Rascanya, y cerca de allí surgió otra pequeña comunidad en torno a la Torre de Fiel (que dio nombre al barrio de Torrefiel).
No fue hasta el siglo XX, especialmente en la segunda mitad, cuando Rascanya se urbanizó intensamente. En las décadas de 1950–70, la fuerte inmigración interna llevó a construir extensos barrios de vivienda económica en la zona: así nacieron los actuales Orriols y Torrefiel como barrios obreros periféricos. La urbanización a veces se hizo sin planeamiento detallado, resultando en manzanas irregulares y alta densidad.
Hoy el distrito de Rascanya comprende tres barrios: Orriols, Torrefiel y Sant Llorenç (también conocido como Nou Orriols). En Orriols subsisten vestigios de su pasado rural, como la parroquia de Sant Jeroni (antigua ermita) o topónimos de caminos.
Pero en general Rascanya es ahora un espacio urbano consolidado, con avenidas recientes como la de Hermanos Machado (que lo cruza longitudinalmente) y equipamientos modernos. Mantiene una marcada identidad barrial, forjada a partir de sus orígenes humildes y multiculturales, en un territorio que pasó de las huertas de Rascanya a ser parte del entramado metropolitano de Valencia.
Benicalap
Benicalap es otro de los distritos que deben su nombre a una antigua alquería musulmana. En documentos de la conquista figura como Benicalapech, y aparece en varias entradas del Repartiment de Jaume I.
Por ejemplo, en mayo de 1238 el rey donó “la alquería de Benicalapech” a Ramón de Teyllat, y en años siguientes hay referencias a tierras de Benicalap concedidas a distintos repobladores (Bernat Guillem, Gil de Bailo, etc.). El prefijo Beni- indica “hijos de”, pero el significado de -calap no es seguro; algunos escritos antiguos sugieren que podría significar “casas altas”, aludiendo tal vez a edificaciones elevadas o a la situación topográfica.
Tras la conquista, Benicalap se configuró como un caserío rural más de la huerta valenciana al noroeste de la ciudad. Permaneció así durante siglos, bajo dominio señorial hasta la abolición de los señoríos en 1811.
Posteriormente, alcanzó el estatus de municipio independiente (con ayuntamiento propio) durante el siglo XIX, hasta que finalmente fue anexionado a Valencia a finales del Ochocientos. Fuentes citan 1872 como el año de incorporación de Beniferri y Benicalap, dentro del proceso de agregación de pueblos periféricos a la capital.
Ya en el siglo XX, especialmente tras los años 1950, la fisonomía de Benicalap cambió radicalmente: de campo de huertas pasó a ser un barrio periférico de rápido crecimiento, con bloques de viviendas para alojar a la población creciente de la ciudad. En los 60 se trazó la amplia avenida de Burjassot, que estructura la zona, y a su alrededor se levantaron numerosos edificios.
Actualmente, el distrito de Benicalap (que limita con Burjassot al norte y con Campanar al sur) abarca dos barrios: Benicalap y Ciutat Fallera.
El barrio de Benicalap propiamente dicho combina áreas residenciales populares, parques como el de Benicalap (inaugurado en 1983 en antiguos terrenos rurales) y zonas modernas en desarrollo, como la franja donde se construye el nuevo estadio de fútbol del Valencia C. F.
Por otro lado, el barrio de Ciutat Fallera surgió en los años 1970 como un conjunto de talleres y naves donde los artistas falleros confeccionan las famosas Fallas; este enclave especializado añade un matiz pintoresco al distrito.
En síntesis, Benicalap ha pasado de ser una modesta alquería medieval a un dinámico barrio moderno, no sin esfuerzo por conservar parte de su patrimonio, como la ermita de Sant Josep (siglo XVII) que aún se yergue en su núcleo antiguo.
Pobles del Nord
Pobles del Nord (Poblados del Norte) es la denominación del distrito que agrupa varios antiguos pueblos de l’Horta Nord incorporados a Valencia. Curiosamente, cuando se creó este distrito a finales del siglo XIX se le llamó inicialmente Distrito de la Vega, por su ubicación en la fértil vega del Turia. No fue hasta 1981 cuando adoptó el nombre oficial de Pobles del Nord.
La mayor parte de estos poblados tienen origen en alquerías andalusíes establecidas tras la llegada musulmana (siglo VIII en adelante) en la huerta al norte del río. Tras la conquista de Jaume I en 1238, muchas de esas alquerías fueron otorgadas a órdenes militares: la Orden del Temple administró varias hasta su disolución, y luego pasaron a la Orden de Montesa.
Durante siglos permanecieron como pequeños núcleos rurales bajo régimen señorial. Con la abolición de los señoríos en 1811, la mayoría se constituyó en municipios independientes.
En el último cuarto del siglo XIX, Valencia emprendió la anexión de estos municipios norteños de forma escalonada.
Los primeros en agregarse fueron Borbotó y Carpesa en 1888.
Le siguieron Cases de Bárcena, Mahuella (junto con los caseríos de Tauladella, Rafalell y Vistabella) y Massarrojos poco después (años 1890).
Poble Nou también fue incorporado en ese periodo.
El último en sumarse fue Benifaraig, cuya anexión se hizo efectiva en 1900.
Desde entonces, todos ellos quedaron como pedanías de Valencia, conservando su fisonomía de pueblo pero administrados desde el Ayuntamiento central. En 1981, como se ha dicho, una reorganización distrital agrupó estas pedanías bajo Pobles del Nord, reconociendo su situación geográfica al norte de la ciudad.
Actualmente el distrito Pobles del Nord comprende siete pueblos o pedanías: Benifaraig, Poble Nou, Carpesa, Cases de Bárcena, Mahuella (con los caseríos anexos de Tauladella, Rafalell y Vistabella), Massarrojos y Borbotó.
Cada uno mantiene su trama tradicional de calles, su plaza con iglesia, sus fiestas patronales y una vida comunitaria diferenciada, a pesar de que la expansión de la ciudad y las comunicaciones modernas los han acercado más a la urbe.
Muchos de ellos siguen rodeados de huerta, lo que les da un carácter pintoresco y semi-rural dentro del término municipal de Valencia. Estos poblados del norte aportan a Valencia un valioso patrimonio inmaterial huertano y constituyen, en cierta forma, “pueblos dentro de la ciudad”.
Pobles de l'Oest
Pobles de l’Oest (Poblados del Oeste) es el distrito que abarca otras dos antiguas localidades rurales anexadas al municipio de Valencia: Benimàmet y Beniferri.
Se sitúan al oeste de la ciudad, en la salida hacia Llíria y Ademuz, y hasta mediados del siglo XX estaban separadas de la trama urbana por campos. Por su condición de poblaciones periféricas, hoy aún se las considera población rural dentro de Valencia y cuentan con alcaldes de barrio propios (figura similar al alcalde pedáneo).
Benimàmet es la mayor de las dos. Su nombre proviene del árabe (Bani Muhàmmad o Benimahomet, documentado como Benimahaber en 1238) y señala el origen andalusí del asentamiento.
Jaume I, en el Repartiment, otorgó esta alquería y sus tierras a un noble, Sanchis de la Strada, tras la conquista. Con el tiempo Benimàmet creció como un pequeño pueblo agrícola junto al Camino de Llíria (luego carretera de Ademuz). Obtuvo ayuntamiento constitucional en el XIX y se mantuvo como municipio hasta 1882, cuando perdió la autonomía y pasó a ser pedanía de Valencia.
A mediados del siglo XX se hizo conocido por el mercado de abastos comarcal y la Feria de Muestras de Valencia, que se instaló en terrenos próximos. En décadas recientes, la llegada del tranvía (Línea 4) y nuevos barrios residenciales han conectado más Benimàmet con la urbe.
Beniferri, por su parte, es menor en población y está inmediatamente al este de Benimàmet. También nació como alquería andalusí (mencionada como Beniferrez o Beniferri).
Sus últimos señores feudales fueron los condes de Parcent hasta 1811, cuando quedó como municipio independiente, aunque de muy pequeño tamaño. En 1872, Beniferri fue anexionado a Valencia como pedanía (ese año también se culminó la anexión de otros pueblos como Campanar).
Con el crecimiento de la ciudad, Beniferri ha quedado prácticamente unido urbanísticamente a Valencia: en su entorno se construyeron en los años 90 la zona comercial y de oficinas de Nuevo Centro y el Palacio de Congresos (1998), convirtiendo parte de sus huertos en área metropolitana activa.
Aun así, el pueblecito de Beniferri conserva su iglesia de la Virgen del Rosario y una placita central que le dan aire de aldea.
El distrito Pobles de l'Oest limita con los municipios de Burjassot y Paterna al norte y oeste, y con el barrio de Benicalap al este. Benimàmet y Beniferri, aunque oficialmente son barrios de Valencia, mantienen ese doble carácter de barrios periféricos y a la vez pueblos históricos.
Sus vecinos disfrutan de las ventajas de pertenecer a la gran ciudad, pero conservan tradiciones locales (por ejemplo, fiestas como la de Sant Vicent en Benimàmet) y una escala más humana en su núcleo antiguo, lo que evidencia la rica diversidad territorial que compone Valencia.
Pobles del Sud
Pobles del Sud (Poblados del Sur) es el distrito más extenso de Valencia, situado al sur de la ciudad e integrado por una serie de pedanías que históricamente pertenecieron a la huerta y marjal de la Albufera.
Estas localidades estuvieron administrativamente unidas a Ruzafa en el pasado: de hecho, cuando en 1811 Ruzafa se constituyó en municipio independiente, incluía prácticamente todo el territorio de lo que hoy son Quatre Carreres y los Poblados del Sur.
Al ser anexionado Ruzafa en 1877, simultáneamente siete poblaciones de su término pasaron a formar parte de Valencia. Dichos pueblos conforman actualmente los barrios pedáneos del distrito: Forn d'Alcedo (Horno de Alcedo), Castellar-L'Oliveral, Pinedo, El Saler, El Palmar, El Perellonet y La Torre, a los que se añade el despoblado de Faitanar.
Cada una de estas pedanías tiene su propia historia particular.
El Saler y El Palmar son enclaves en torno al Parque Natural de la Albufera: El Palmar nació como un pueblo de pescadores dentro de la laguna (famoso por sus anguilas y por aparecer en la novela Cañas y barro de Blasco Ibáñez), mientras El Saler creció junto a las dunas y pinares de la Dehesa.
Pinedo también fue tradicionalmente un pueblo pesquero y arrocero a orillas del mar.
Castellar y L'Oliveral eran dos núcleos agrícolas a orillas del antiguo cauce del río Turia (hoy encauzado más al norte) que con el tiempo se unieron administrativamente.
La Torre debe su nombre a una torre defensiva medieval y se ubica en la carretera de Madrid, habiendo experimentado un notable crecimiento residencial en el siglo XX que la acerca físicamente a Valencia.
Forn d'Alcedo es una pequeña pedanía interior, cuyo nombre significa “horno de Alcedo” y alude a un antiguo horno comunal; permanece rodeada de huerta.
El Perellonet, por último, es un poblado surgido como núcleo de veraneo junto a la gola (canal) del Perelló, cerca del límite sur del término municipal.
A pesar de la distancia al centro urbano (varios kilómetros) y de su dispersión, los Poblados del Sur están integrados administrativamente en Valencia, contando cada uno con alcalde de barrio y juntas municipales que atienden sus particularidades.
Conservan un marcado carácter rural y marinero, según el caso: en ellos es común ver la arquitectura tradicional valenciana (barracas, casas bajas), las costumbres agrícolas (especialmente el cultivo del arroz en la marjal) y celebraciones festivas propias.
En las últimas décadas, algunos de estos pueblos han enfrentado desafíos de preservación ante proyectos urbanísticos (por ejemplo, la protección de la Dehesa del Saler en los 70 impidió una urbanización masiva de la costa).
Hoy, Pobles del Sud constituye el pulmón verde y azul de Valencia, con la Albufera y la huerta sur como señas de identidad, integrando la riqueza natural y cultural de estos pueblos en la gran historia de la ciudad de Valencia.
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